
Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.
Jeremías 33:3
La oración es y seguirá siendo el único medio que tiene el hombre para comunicarse con su creador, es por eso que descuidar ese medio, sólo significa profunda tristeza. ¿A caso Jeremías estaba descuidando tal medio? Cuando el hombre eleva esa voz suave al Padre, o ese grito que se produce en tiempos de aflicción, podemos sentir cómo el Señor se pone de pie para socorrernos.
El Salmista dijo; "El día que clamé, me respondiste; Me fortaleciste con vigor en mi alma". (Salmos 138:3). Puedo decir que la fortaleza de este hombre siempre estuvo en un clamor; lo que significa que en medio de un clamor, el Padre hace la obra. Él también trabaja en el clamor de un corazón afligido. Dios le dijo a Jeremías; "Clama a mí, y te aseguró que voy a responder". Le dió la oportunidad de romper la cúpula en la que se encontraba; quería fortalecerlo aunque se encontrará privado de libertad.
Pero no era todo lo que quería hacer. "y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces". La fortaleza no era lo único que llegaría, sino que también despertaría el don de la revelación. Dos cosas quiere hacer el Padre en ti; una enseñarte que aún no ha terminado contigo, que hay planes de ejecución sobre su mesa; y dos despertar un don poderoso en tu vida. Cuando Jeremías salió de la prisión, la biblia revela que continúo profetizando un largo tiempo más.
Tal vez Jeremías pensó que su historia llegó a su fin, cuando en realidad Dios lo estaba preparando para una trayectoria más larga. Que te veas sin salida, no significa que no hay Dios obrando. Y eso es lo que Satanás precisamente quiere hacerte creer, cuando en realidad los verdaderos planes de Dios estaba en preparar un futuro profético poderoso. Recuerda que tirar la toalla nunca es la solución, no sin antes clamar; y luego me dirás si Dios terminó allí contigo.
Dios te Guarde Siempre 🕊️🙏
@FrasesDeSion 🔥